Por qué se mueren los jardines verticales

Cuando un jardín vertical está perfecto salta a la vista; las plantas tienen un color verde intenso y una apariencia frondosa y exuberante, sin huecos o “calvas” entre ellas ni hojas muertas. En definitiva: está rebosante de vida.

Sin embargo, algunas veces los jardines verticales no alcanzan este estado. Esto no afecta sólo a su apariencia, sino también a los beneficios que pueden aportar tanto al medio ambiente como a los seres humanos. Por tanto, es algo que se debe solucionar cuanto antes.

Lo primero que hay que hacer es averiguar qué está causando que el jardín vertical se muera, se seque o no florezca. Normalmente se debe a una de las cinco razones que se detallan a continuación.

jardín vertical seco

Cinco causas por las que se mueren los jardines verticales

Estas son las 5 causas más importantes que afectan seriamente a la salud de los jardines verticales influyendo incluso en su muerte.

1.       Carencia o sobrecarga de nutrientes

Si las hojas del jardín no están verdes, lo más probable es que se trate de un desajuste en la cantidad de nutrientes que necesitan las plantas. Como cualquier ser vivo, las plantas necesitan alimentarse y obtener nutrientes de distintas fuentes. En este caso, el color de las hojas será lo que nos dé la pista de que algo no funciona, y seguramente haya que ajustar de nuevo las proporciones de nutrientes a la hora de fertilizar el jardín vertical.

2.       Escasez o exceso de agua

Otra de las pistas más evidentes de que el jardín no va bien es la apariencia seca. En este caso, lógicamente, lo que ocurre es que las plantas no reciben agua suficiente. Bastante menos obvio pero igual de dañino para algunas especies es el exceso de agua, que puede ahogar a las plantas e impedir igualmente su desarrollo. Ya sea por exceso o defecto de agua, conviene informarse de cuál es la cantidad óptima para las plantas que vamos a utilizar.

3.       Ausencia o exceso de luz

No sólo de agua y fertilizantes viven las plantas, sino que también obtienen buena parte de los nutrientes que necesitan de la luz. Ésta, en función de dónde esté situado el jardín vertical, puede ser natural (luz solar) o artificial (luz eléctrica). En cualquiera caso, hay plantas acostumbradas al sol directo, que necesitarán una gran cantidad de luz para vivir, pero también existen plantas que, de manera natural, se desarrollan en la sombra, y que pueden quemarse si las exponemos de manera directa a la luz.

4.       Química del agua

La cantidad de humedad no es el único aspecto relacionado con el agua que se debe controlar. También influye la calidad de ésta. Parámetros como la cantidad de sales minerales, la acidez, el pH o la conductividad del agua son decisivos para el bienestar de las plantas. Por ejemplo, el nivel de pH que una planta puede tolerar depende de a qué especie pertenezca.

5.       Plagas o enfermedades

Las plagas son uno de los problemas más comunes, tanto en la jardinería vertical como en la convencional. Son una de las amenazas más molestas y, en muchos casos, pueden llegar a provocar enfermedades que contribuyan a que el jardín muera progresivamente.

Sin embargo, las plagas están íntimamente relacionadas con los cuatro puntos mencionados anteriormente. Esto significa que si un jardín vertical está sano y la cantidad de luz, agua y nutrientes que reciben las plantas están bien ajustadas, es mucho menos probable que se vea afectado por plagas. Por eso, lo mejor para enfrentarse a las plagas es en primer lugar aplicar el remedio y acabar con ellas, para a continuación buscar su origen y solucionar el problema de raíz. .