Polinización: ¿qué es?

¿Os habéis preguntado alguna vez en qué consiste la polinización? La polinización de las plantas es el paso por el cual el polen de las flores se transfiere de los estambres (parte masculina) al estigma o pistilo (parte femenina o receptiva). El fin último de la polinización es la germinación de dicho polen para fecundar los óvulos de la flor. Así, las flores de la planta producen semillas y, posteriormente, frutos.

Comúnmente, se relaciona la polinización con el proceso en el que los insectos, normalmente las abejas, van de flor en flor y llevan el polen de los estambres al estigma de las flores. Sin embargo, existen otros agentes polinizadores además de las abejas, como el agua o el viento.

Polinización por abejas

Existen flores que solo pueden ser polinizadas por ciertas especies de agentes polinizadores. Esto se conoce como especialización de la planta. Además, se puede dar tanto en la misma flor como entre varias plantas. De hecho, las flores no tienen por qué ser de la misma especie.

Proceso de polinización

El proceso de polinización ocurre en dos fases:

  • Polinización. Es el paso, gracias a un agente polinizador, por el que el polen pasa de los estambres al pistilo en la planta. Existen algunas plantas que no requieren de polinizadores; en este caso, hablamos de un proceso autopolinizante.
  • Fecundación. Se trata del proceso que la flor lleva a cabo una vez el polen está maduro. En ese punto, el polen pasa al ovario y se produce la fecundación de la flor.

Tipos de polinización

Existen diferentes tipos de polinización. Los agentes capaces de transportar el polen se conocen como agentes polinizadores o vectores de polinización. Como hemos visto, pueden ser bióticos (animales) o abióticos (agua y viento). Las abejas son lo más común, sobre todo en los casos de especialización.

Polinización por viento o agua

Las plantas anemófilas se han adaptado a ser polinizadas por medio del viento. Para ello, necesitan gran cantidad de polen para que pueda moverse de flor en flor de forma natural. Ejemplos de estas plantas son los pinos, los robles o las hayas.

Cuando la polinización se realiza por medio del agua, las plantas se conocen como hidrófilas. Aunque son menos comunes que las anemófilas, estas plantas también requieren mucho polen para poder ser polinizadas.

Polinización por animales 

Los animales polinizadores tienen un peso muy importante en las flores. Se considera que especialmente las especies de insectos son vitales para el proceso y que la destrucción de sus hábitats puede afectar muy negativamente a la reproducción de las flores.

Los insectos polinizadores más comunes son las abejas (cuya constitución ha evolucionado hasta ser perfecta para este proceso), las avispas, las hormigas, las moscas y las mariposas. Sin embargo, también encontramos algunas aves, como el colibrí, e incluso mamíferos, como los murciélagos o los lémures.

Jardines verticales polinización

Polinización cruzada 

La polinización cruzada es la que necesita imprescindiblemente la colaboración de los polinizadores como las abejas. Este tipo de polinización se produce cuando los sexos masculino y femenino no se encuentran en la misma planta, por lo que el intercambio de polen se produce de una planta a otra a través de los insectos polinizadores.

Tipos de abejas

Según los expertos, de los casi 20.000 tipos de abejas que existen solo cinco especies producen miel.

  • Apis mellifera. Es la especie de abeja más abundante y común de todas, distribuida por todo el planeta.
  • Apis dorsata. Es una abeja de tamaño mayor que la Apis mellifera. Esta especie fabrica uno o varios panales en zonas altas de acantilados, árboles o edificios, por lo que su cultivo en colmenas es imposible.
  • Apis florea. Es una especie de pequeño tamaño que forma colonias reducidas.
  • Apis andreniformis. Es una abeja más dócil que la Apis dorsata, que también forma pequeñas colonias.
  • Apis Koschevnikovi. Es una especie de tamaño mediano que se localiza en la isla asiática de Borneo.

Abejas en peligro de extinción 

Actualmente, las abejas se encuentran en peligro de extinción por diversas causas, la mayoría de ellas producidas por el ser humano. La contaminación ambiental, los plaguicidas, el cambio climático o la introducción de especies exóticas invasoras como la avispa asiática (Vespa velutina), o el ácaro Varroa destructor, suponen una amenaza para las colonias de abejas.

Conscientes del peligro al que se enfrenta las abejas y tratándose de insectos tan importantes para el ecosistema humano, en 2017, La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el día 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas. Sus objetivos son variados:

  • Llamar la atención de administraciones públicas y de la población general sobre la importancia de proteger a las abejas.
  • Detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.
  • Recordar que dependemos de los polinizadores para resolver los problemas relacionadas con la producción de alimentos como las frutas y las hortalizas, así como para la producción de semillas para el cultivo de tubérculos y fibras vegetales, y emprender acciones para protegerlos.

Jardines verticales para más polinización

Los jardines verticales y las fachadas vegetales son una opción perfecta para atraer vectores polinizadores a las ciudades y recuperar la presencia de muchos insectos y aves que, de otro modo, desaparecerían de las grandes urbes. Un jardín vertical es sencillo de integrar en cualquier núcleo urbano y puede atraer muchas especies animales.

Si quieres tener un jardín vertical de plantas que cumplan los requisitos de las abejas y otros insectos y agentes polinizadores, debes tener en cuenta:

  • Deberás instalar el jardín en un espacio exterior, como el jardín o la terraza.
  • Conoce las plantas que vas a utilizar. Realiza un plan previo para diseñar la colocación y también un plan de mantenimiento según necesidades.
  • Si detectas que necesitas algún tipo de pesticida, no recurras a químicos y utiliza opciones naturales.