Los ecosistemas verticales

Ecosistemas verticales

Un ecosistema es una relación que se establece entre un conjunto de organismos vivos, la llamada biocenosis, habitando un componente físico definido como biotopo. En nuestro caso, la biocenosis de un ecosistema vertical la constituyen las plantas, hongos, bacterias y animales en interacción con el sustrato que construimos para su desarrollo, nuestro biotopo artificial.

Entre los factores abióticos que influyen en los ecosistemas verticales, es decir el sustrato y sus condiciones ambientales, las características físico-químicas que posee el medio son determinantes. Los factores climáticos; luz, temperatura y humedad los podemos controlar relativamente en un ecosistema vertical interior sin embargo en los exteriores dependemos de los elementos naturales propios de la zona, dependemos de la medición y el conocimiento del comportamiento de las especies vegetales que incorporamos al biotopo.

Los factores hídricos como el pH, la conductancia del agua, los gases disueltos, la salinidad son controlados mediante sensores que nos avisan de cualquier desequilibrio en el ecosistema. La textura, la porosidad y la profundidad del sustrato, lo que en un ecosistema natural serían los factores edáficos, son también escogidos y manejados por nosotros. Sin embargo en este proceso existe un flujo de energía que produce una sucesión de especies en parte desconocida en cada ecosistema vertical hasta que el sistema llega a un punto de climax donde los factores que exponíamos anteriormente modifican la evolución del ecosistema vertical de manera natural.El éxito de un ecosistema vertical dependerá del control y el manejo de los factores abióticos y bióticos que limitan el aumento de las poblaciones de plantas.En definitiva el control de lo que se denomina la resistencia ambiental.

En los ecosistemas verticales de Paisajismo Urbano fomentamos que las especies de plantas, hongos y bacterias se encuentren en un ambiente de recursos casi ilimitados con lo cual creamos un crecimiento lento en inicio pero exponencial en su evolución hasta que conseguimos ajustar el ecosistema a su valor máximo, conocido como la capacidad de carga, la cantidad optima de vida interactuando sin estrés en un espacio limitado en busca de los mutualismos, las asociaciones intraespecíficas e interespecíficas en las que todos los implicados sacan beneficio.

Los ecosistemas verticales son dinámicos, la naturaleza se mueve, se transforma en ocasiones de manera sorprendente en ocasiones de manera gradual. Es posible que una perturbación elevada rompa el equilibrio temporal, sin embargo un correcto manejo permite al ecosistema la capacidad de recuperarse. La diferencia entre un colapso y una lenta recuperación depende de la visión y la comprensión del problema. Pero siempre debemos de tener en cuenta la primordial premisa, que trabajamos con seres vivos en una maravillosa y múltiple red de relaciones, lo que definimos como un ecosistema vertical.