El jardín vertical perfecto

Se suele decir que un valor añadido de los jardines verticales es el impacto que provocan, tanto a nivel mediático como en la población de las ciudades en las que se construyen. Se trata de obras, en general, muy llamativas. Su presencia en las ciudades es sinónimo de gente parándose a mirarlos, tanto por su belleza como por lo poco comunes que resultan todavía las edificaciones de este tipo. Sin embargo, dentro de que todos llaman la atención de una manera o de otra, algunos jardines verticales van más allá, llegando a resultar espectaculares, comparándose a obras de arte.

¿Qué factores determinan que un jardín vertical llegue a ese nivel de perfección?

Por raro que pueda parecer, no tiene tanto que ver con el diseño del jardín. Está claro que uno cuidado será más elegante que uno hecho de cualquier manera. Pero desde luego no es lo más importante, ni lo que determinará el resultado final de nuestro jardín vertical. Ya puede estar bien planificado a nivel estético, que si no cumple ciertas condiciones en las fases de construcción y plantación terminará siendo un jardín mediocre.

Esa es la prueba de que la jardinería vertical es mucho más compleja que, simplemente, poner plantas en una pared, y también lo que la diferencia de la horticultura convencional. Para que un jardín vertical resulte exitoso es imprescindible realizar una selección de especies adecuada al clima de la zona en la que irá situado. Se debe conocer la cantidad de luz, las temperaturas, la frecuencia con la que llueve, si se expondrá al viento… así como cuáles son las especies autóctonas del lugar. Además de esto, se debe entender cómo funcionan las relaciones entre plantas, ya que el jardín bien ejecutado actuará como un conjunto o ecosistema.

Otros parámetros importantes que conviene controlar son la química del agua (ya que si es demasiado dura puede dañar a las plantas) y las proporciones y cantidades de nutrientes que van a recibir.

Una vez ajustado todo esto, el nivel de esfuerzo que será necesario dedicar al jardín vertical será mínimo, puesto que con los parámetros exactos apenas precisará mantenimiento.

El aspecto de un jardín vertical perfecto

La buena apariencia de un jardín vertical es una consecuencia de su correcto funcionamiento. Si las plantas crecen sanas, y no están sometidas a estrés o enfermedades, su aspecto será verde y exuberante. Se adaptarán al espacio disponible llenándolo sin dejar huecos entre ellas, y a partir de ese punto seguirán creciendo, dándole al muro verde un aspecto frondoso. Cuando sea la época, presentarán flores y frutos, los cuales aportarán un toque diferenciador y colorido.

apariencia de un jardín vertical perfecto

Conseguir estas condiciones puede parecer muy complicado, pero a la hora de la verdad sólo hace falta conocer las necesidades de las plantas y proporcionarles aquello que las cubre. Cada especie tiene unas necesidades diferentes de agua, luz,  nutrientes… Aportándoles estos elementos en las cantidades adecuadas, no sólo su aspecto será más bonito, sino que también serán más fuertes y resistirán mejor las condiciones climáticas adversas o las enfermedades que puedan afectarles.