Los techos verdes se convierten en oasis urbanos

En los últimos años hemos asistido a un beneficioso cambio en el modo de concebir las ciudades, con más incidencia en las grandes urbes que sufren los inconvenientes de la superpoblación. Iniciativas planteadas en ciudades como París, México o Madrid siguen la tendencia de capitales como Vancouver, Abu Dabi o San Francisco, pioneras en reverdecer sus núcleos urbanos y en implantar políticas ambientales para reducir las emisiones de CO2 a través de una arquitectura (edificio con cubierta o techo verde) más ecológica.

Quizá el ejemplo más paradigmático se encuentra en la ciudad de Copenhague, capital verde europea en 2014, designada como la capital más sostenible de Europa y nombrada por la publicación Monocle como la ciudad más habitable del planeta. La capital danesa ha reducido sus emisiones en un cuarenta por ciento en los últimos 25 años y ha convertido en obligatoria la inclusión de techos verdes en sus edificios, desarrollando una arquitectura verde más sostenible gracias a la vegetación, a las plantas y a los jardines implementados en el edificio.

En este cambio de concepción urbanística impulsado por las ciudades más respetuosas con el medioambiente, las cubiertas vegetales verdes se convierten en vergeles urbanos, en espacios verdes que aportan innumerables beneficios para los habitantes de las grandes metrópolis.

Principales beneficios de los techos verdes

Las cubiertas ajardinadas se muestran como una de las alternativas más efectivas para reducir la contaminación, ya que actúan como verdaderos filtros ambientales y reducen el efecto isla de calor, al tiempo que proporcionan un aislamiento térmico eficiente. Además, un techo verde es capaz de retener el ochenta por ciento de las aguas pluviales, lo que contribuye a mejorar el funcionamiento de los desagües ya que el agua fluye de manera más coherente. Por último, un techo vegetal o cubierta verde proporciona una barrera natural contra el ruido capaz de reducir entre 40 y 50 dB en el interior del edificio.

Así mismo, la inclusión de techos verdes proporciona zonas verdes que brindan biodiversidad, y que pueden ser aprovechadas, en superficies a menudo infrautilizadas, como espacios lúdicos, como un acercamiento a la naturaleza o como un hábitat natural idóneo para la horticultura y el desarrollo de jardines repletos de vegetación y plantas.

Además, no requieren de prácticamente mantenimiento y el gasto en agua es muy controlado.

Techos verdes: el corazón verde de la ciudad

Observando los beneficios que brindan los techos verdes en inmuebles ya edificados y viviendas de nueva construcción, se puede afirmar que la cubierta verde vegetal es hoy un elemento esencial para el desarrollo urbano sostenible. Buena muestra de ello es la ley que en abril de 2012 puso en marcha la ciudad de Toronto, por la que los edificios de más de 2.000 metros cuadrados deben contar con una superficie de entre un veinte y un sesenta por ciento de techos verdes. Medidas análogas se promovieron posteriormente en Tokio, Nueva York, Chicago o Buenos Aires.

También en Europa países como Suiza cuentan con una legislación favorable que obliga a que los edificios que se construyan incluyan cubiertas verdes. La ciudad de Copenhague, como ya se mencionó anteriormente, se encuentra en la vanguardia del desarrollo de cubiertas vegetales, con más de 20.000 metros cuadrados de azoteas donde se podrían implementar techos verdes, y con un incremento de 5.000 metros cuadrados anuales.

Techos y cubiertas verdes en España

En España se ha empezado también a legislar en esta dirección con propuestas como las de los Gobiernos locales de Madrid (con el plan “Madrid Más Natural”) y Barcelona (con su proyecto “Plan del Verde y de la Biodiversidad”), iniciativas encaminadas a aumentar y conservar las zonas verdes y la diversidad biológica de la ciudad, buscando que cada nuevo edificio disponga de un techo verde que mejore el entorno.

Sin duda, este es el camino correcto para alcanzar un equilibrio entre las necesidades urbanísticas y de movilidad de las grandes ciudades y las demandas vitales de sus habitantes, que se ven beneficiados al disfrutar de un mayor contacto con la naturaleza y de una atmósfera más libre de polución.