Nueva Agenda Urbana de Ecuador

El 20 de octubre de 2016 el Gobierno de Ecuador firmó la Nueva Agenda Urbana como un documento de compromiso de los gobiernos nacional, subnacional y locales con el desarrollo urbanístico sostenible.

En las siguientes líneas os mostramos un resumen de aquellos puntos más importantes que recoge la:

Nueva Agenda Urbana.

 

El documento, que es toda una declaración de intenciones, afronta que las ciudades pueden ser fuente de soluciones a los problemas a que se enfrenta nuestro mundo en la actualidad, y no su causa. Si está bien planificada y bien gestionada, la urbanización puede ser un instrumento poderoso para lograr el desarrollo sostenible, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados.

La Nueva Agenda Urbana presenta un cambio de paradigma basado en la ciencia de las ciudades; establece las normas y principios para la planificación, construcción, desarrollo, gestión y mejora de las zonas urbanas en sus cinco pilares de aplicación principales: políticas urbanas nacionales, legislación y normativas urbanas, planificación y diseño urbano, economía local y finanzas municipales e implementación local.

La Nueva Agenda Urbana subraya los vínculos entre la buena urbanización y la creación de empleo, las oportunidades de generar medios de subsistencia y la mejora de la calidad de vida, que deberían incluirse en todas las políticas y estrategias de renovación urbana. Esto pone aún más de relieve la conexión entre la Nueva Agenda Urbana y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo 11, que trata de las ciudades y comunidades sostenibles.

Su objetivo es que inspire e informe a los encargados de tomar decisiones y a los habitantes urbanos del mundo para que se apropien de nuestro futuro urbano común. En esta coyuntura decisiva de la historia de la humanidad, repensar la forma en que planificamos, construimos y gestionamos nuestros espacios urbanos no es una opción, sino un imperativo.

Dr. Joan Clos

Secretario General de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III)

Panorámica de la ciudad de Quito

Diseñando el futuro de las urbes

 

Las previsiones demográficas indican que la población urbana mundial va a duplicarse para 2050, lo que hará de la urbanización una de las tendencias más transformadoras en el siglo XXI. Las poblaciones, las actividades económicas, las interacciones sociales y culturales, así como las repercusiones ambientales y humanitarias, se concentran cada vez más en las ciudades, y ello plantea enormes problemas de sostenibilidad en materia de vivienda, infraestructura, servicios básicos, seguridad alimentaria, salud, educación, empleos decentes, seguridad y recursos naturales, entre otros.

Las acciones emprendidas hasta el momento por los diferentes gobiernos, distan mucho de ser una respuesta real a los desafíos existentes  y es necesario aprovechar las oportunidades que presenta la urbanización como motor impulsor de un crecimiento económico sostenido y rentable, el desarrollo social y cultural y la protección del medio ambiente, así como su desarrollo transformador y sostenible y las posibilidades de nuevos modelos de negocio que emergen de las nuevas urbes.

Debemos compartir el ideal de una ciudad para todos, refiriéndonos a la igualdad en el uso y el disfrute de las ciudades y garantizar que todos los habitantes, tanto de las generaciones presentes como futuras, sin discriminación de ningún tipo, puedan crear ciudades y asentamientos humanos justos, seguros, sanos, accesibles, asequibles, resilientes y sostenibles y habitar en ellos, a fin de promover la prosperidad y la calidad de vida para todos.

 

Unos compromisos sólidos:

 

Pero el documento de la Nueva Agenda Urbana no se queda en solo un ideal de ciudad inteligente y sostenible, sino que adquiere un nuevo matiz con el compromiso por parte del Gobierno de Ecuador, a:

Un compromiso a promover la creación de espacios públicos seguros, inclusivos, accesibles, verdes y de calidad, incluidas calles, aceras y carriles para ciclistas, plazas, paseos marítimos, jardines y parques, que sean zonas multifuncionales para la interacción social y la inclusión, la salud y el bienestar humanos, el intercambio económico y la expresión cultural, y el diálogo entre una amplia diversidad de personas y culturas, y que estén diseñados y gestionados de manera tal que garanticen el desarrollo humano, construyan sociedades pacíficas, inclusivas y participativas, y promuevan la convivencia, la conectividad y la inclusión social.

Un compromiso que la configuración urbana, la infraestructura y el diseño de edificios se cuentan entre los factores más importantes impulsores de la eficiencia de los costos y el uso de los recursos, a través de los beneficios de la economía de escala y la aglomeración y mediante el fomento de la eficiencia energética, la energía renovable, la resiliencia, la productividad, la protección del medio ambiente y el crecimiento sostenible de la economía urbana.

Un compromiso a fomentar el desarrollo de marcos espaciales urbanos, incluidos los instrumentos de planificación y diseño urbanos que apoyan la ordenación y el uso sostenibles de los recursos naturales y la tierra, un nivel adecuado de compacidad y densidad, policentrismo y usos mixtos, mediante estrategias de relleno de espacios vacíos o de planificación de nuevas ampliaciones, según proceda, con el fin de impulsar las economías de escala y aglomeración, reforzar la planificación del sistema alimentario y aumentar la eficiencia en el uso de los recursos, la resiliencia urbana y la sostenibilidad ambiental.

Un compromiso a promover la creación de espacios públicos seguros, integradores, accesibles, verdes y de calidad que fomenten el desarrollo social y económico, con el fin de aprovechar de manera sostenible su potencial para generar mayores valores sociales y económicos, entre otros, el valor de la propiedad, y facilitar la actividad empresarial y las inversiones públicas y privadas, así como las oportunidades de generar medios de subsistencia para todos.

Es precisamente los compromisos adquiridos por el gobierno de Ecuador en el marco de la Nueva Agenda Urbana y de la Agenda 2030 para El Desarrollo Sostenible, lo que convierte este documento en una oportunidad para desarrollar el futuro de nuestras ciudades y aprender de nuestros errores para no volver a cometerlos; porque ya no hablamos de nuestro futuro, estamos hablando de nuestro presente.